El asesinato de Juan Vila Carbonell (El crimen de la «Dulce Neus»)

Neus Soldevilla, la inductora del crimen que le costó la vida a su marido Juan Vila Carbonell

En aquel año 1981 sucedieron muchas cosas en España que dejarían una profunda huella. Resoplaban los ecos del frustrado intento golpe de estado del 23 de febrero, se seguía de cerca la evolución del caso del asesinato de los Marqueses de Urquijo, ocurrido en 1980 y el aceite de colza generaba la alarma al constatarse varios centenares de muertos como consecuencia de un tipo de neumonía, calificada en un primer momento de «atípica», pero que no dejaba de ser un envenamiento masivo que afectaba a las familias más humildes de los barrios obreros de grandes ciudades. A ello se sumaría el intento de asalto al Banco Central de Barcelona el 23 de mayo en una operación que jamás estuvo clara y que se saldaría con la muerte de uno de los asaltantes.

En la crónica negra se escribiría una de las páginas más turbulentas y hasta se podría decir que espectaculares con el asesinato el día 28 de junio del empresario Juan Vila Carbonell cuando se encontraba de veraneo con su familia en la localidad oscense de Esplús, su segunda residencia. En un principio el crimen estuvo revestido de un gran misterio, pues serían sus mismos verdugos quienes denunciaron su muerte ante la Guardia Civil, en un intento de tapar un sangriento suceso que coparía muchos titulares y páginas de los periódicos de la época.

La esposa del empresario asesinado,Neus Soldevilla, quien sería conocida como «La Dulce Neus» por su forma de hablar pausada, entrecortada y sencilla, prestaría declaración ante el Cuartel de la Guardia Civil de la localidad inventándose un fantasioso relato en el que aseguraba haber sido víctima de dos encapuchados que habían llamado al timbre de su residencia cuando la puerta estaba abierta. Este último detalle haría levantar las sospechas de los investigadores, pues unos delincuentes similares no llaman al timbre si ven una puerta abierta. Existían muchas incongruencias en su relato, falto de coherencia, que convertirían a aquella mujer en sospechosa del asesinato de su marido.

¿Un antentado terrorista?

En los días posteriores al crimen, la Policía llega a especular con la posibilidad de que Vila Carbonell fuese víctima de un atentado terrorista por parte de los GRAPO. La víctima de este asesinato era militante de Fuerza Nueva, pero no era un dirigente destacado ni nada que se le pareciese. Se sabía que era un hombre rudo, tosco y con un carácter despótico y tiránico que había trabajado muy duramente desde su niñez en el sector de la construcción. Llegaría a acumular un patrimonio superior a los 300 millones de pesetas, pese a ser de origen muy humilde. Estaba obsesionado con que sus hijos, a quienes obligaba a trabajar con él, le emulasen. Sin embargo, todos los miembros de su familia, empezando por su propia esposa, sentían un indisimulado odio y recelo hacia su persona, tanto por su forma de ser como por su tacañería, pues solo le facilitaba diez mil pesetas semanales a su esposa para gastos domésticos.

La Policía encargada del caso no las tenía todas consigo y había puesto su punto de mira en la esposa del empresario al conocer que aquella familia no tenía nada de idílica, a pesar de las falsas apariencias que mostraban de cara a la galería. Habían tenido información que dentro del clan familiar de los Carbonell-Soldevilla había agrias disputas por el carácter del patriarca, quien había amenazado de muerte a su mujer cuando esta le había planteado la posibilidad de divorciarse, así como al resto de los miembros de la familia. El ambiente era absolutamente irrespirable y terminaría por convertirse en el detonante de uno de los crímenes más mediáticos de la historia reciente de España.

A Neus Soldevilla no le dolieron prendas en hablar sobre la supuesta placidez de su matrimonio con Juan Vila Carbonell, intentando desviar la atención de caso. Sin embargo, solo eran habladurías y eran varios los hombres que habían manifestado haber mantenido relaciones íntimas con aquella mujer, si bien preferían mantener su anonimato debido a que se encontraban casados y no deseaban romper sus respectivos matrimonios. Se sabría también que había creado una sociedad financiera con unas pérdidas de 17 millones de pesetas, una elevadísima cantidad para aquel tiempo.

La criada, la clave

Una de las claves para la resolución del crimen estuvo en la criada doméstica que tenían en casa, Inés Carazo, que era conocedora del entramado al igual que sus principales protagonistas. Esta mujer habría estado chantajeando a Neus Soldevilla debido a que esta le adeudaba cantidades importantes de dinero. En una entidad bancaria habría manifestado que«cobraré, seguro que cobraré y lo que les va a pesar a todos». El 9 de octubre de 1981, tres meses después de haberse perpetrado el crimen. la empleada doméstica confesaba ante la Policía los pormenores del asesinato y poco después lo hacían los hijos varones. Es a partir de ese instante cuando se sabe que el homicidio había obedecido a un plan preconcebido y que llevaba ya algún tiempo gestántose en el seno de aquella familia que de ejemplar no tenía absolutamente nada.

En un principio habían barajado la posibilidad del envenamiento diluyendo fósforo de cerillas en el café, aunque no estaban seguros de que esto funcionase.Neus Soldevilla se acordó entonces de una pistola que su marido tenía guardado en uno de los armarios, que sería el arma con el que se cometería el crimen. Previamente, a su ejecución material, el día 21 de junio de 1981, su hijo Juan empuñó el arma, pero le faltó el arrojo suficiente para acometer lo que era en toda regla un parricidio.

Finalmente, se decidió que fuese Marisol, una adolescente de 14 años, quien empuñase el arma para terminar con la vida de Juan Vila Carbonell. Así lo hizo en una de las primeras tardes de verano, en un plan ideado por su progenitora, que sería la principal encausada como inductora. En el día de autos, Juan Vila Carbonell se encontraba plácidamene durmiendo la siesta, después de haber mantenido relaciones sexuales con su esposa. A la joven, que había estado realizando prácticas de tiro previamente, no le tembló el pulso a la hora de apretar el gatillo que descerrajaría la cabeza de su padre, convirtiéndose en la víctima de uno de los sucesos de los que más páginas se han escrito en España.

En su declaración definitiva en la que confesaron el crimen, saldrían a relucir los malos tratos que el empresario dispensaba a la familia, obsesionado únicamente con incrementar su poder económico y financiero amén de seguir engordando su patrimonio. Los distintos especialistas que examinaron a los hijos de Vila Carbonell dejaron claro que la familia padecía algunas anomalías psíquicas derivadas probablemente del ambiente de tensión y opresión que se vivía en su seno, más propio de cualquier serie de ficción americana que de un asentado clan familiar español.

Condena y fuga de Neus Soldevilla

A principios de junio de 1982 se conocía la sentencia que condenaba a la esposa del empresario a la pena de 28 de años de cárcel por un parricidio en el que concurrían los agravantes de parentesco, premeditación y alevosía. Su hija Nieves debería pasar doce años entre rejas, mientras que los dos hijos gemelos de la pareja, Juan y Luis, eran sentenciados a diez años de cárcel. La autora material del crimen, Marisol, sería ingresada en un centro de menores, en tanto que la criada, Inés Carazo, absuelta de complicidad, sería sancionada con 100.000 pesetas de multa por omisión del deber de denuncia.

Pero el trágico suceso ocurrido en Esplús, al igual que si de una serie de suspense se tratase tendría un epílogo, que terminaría de catapultar a la triste fama a su principal protagonista, Neus Soldevilla se fugaría de España a principios de octubre de 1986, aprovechando un permiso carcelario del que disfrutaba. Con una identidad falsa, reconvertida ahora en Montserrat Ferrer y los cabellos rubios teñidos de negro recalaría en un primer momento en Portugal, país en el que concedería entrevistas a diversos medios. Su destino final sería Ecuador, donde sería dentenida por traficar con esmeraldas falsas. Tres años después de su fuga, sería extraditada a España, donde cumpliría el resto de la pena que le había sido impuesta. Obtendría la libertad definitiva en el año 1997 y reharía su vida junto al empersario catalán Luis Busquets, fallecido de cáncer en el año 2003.

Fiel a su estilo, la célebre parricida no dejaría de seguir copando páginas de distintos medios de comunicación. En los últimos años ha escrito algunos títulos entre los que destaca su propia biografía, así como la aparición en algún acto con otro no menos célebre delincuente del tardofranquismo, Eleuterio Sánchez, alias «El Lute». Asimismo, el crimen que protagonizó fue llevado a la gran pantalla, lo que le reportaría pingües beneficios. Y es que la vida de esta mujer ha sido auténticamente de película.

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Acerca de

Soy Antonio Cendán Fraga, periodista profesional desde hace ya tres décadas. He trabajado en las distintas parcelas de los más diversos medios de comunicación, entre ellas el mundo de los sucesos, un área que con el tiempo me ha resultado muy atractiva. De un tiempo a esta parte me estoy dedicando examinar aquellos sucesos más impactantes y que han dejado una profunda huella en nuestra historia reciente.

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