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Asesina a su amante y su hijo con una hoz en Madrid - Historia de la Crónica Negra

Asesina a su amante y su hijo con una hoz en Madrid

iLos hechos ocurrieron en la Avenida de Trueba en Madrid

Una llamada un tanto sorprendente al 091 alertó aquel mediodía del día 24 de agosto de 1989 de un hecho luctuoso ocurrido en la madrileña avenida de Trueba, en las inmediaciones del cementerio de la Almudena. En el transcurso de la conversación telefónica en el que una joven de 28 años, Miguel López Guerrero daba cuenta de que un vecino suyo, Narciso Gordo Román, de 64 años, la había herido a ella y a su marido Pedro Peña Higueras, de 31 años. Los heridos habían matenido hasta entonces una buena relación con su agresor, desconociéndose los motivos por lo que había perpetrado semejante agresión, aunque los dos jóvenes consideraron que el viejo carnicero, reconvertido ahora en carterista y experto piquero, que actuaba por la zona de la Plaza de Ventas cuando había corrida, se encontraba fuera de sí y estaba visiblemente alterado.

Inmediatamente, para auxiliar a los heridos y conocer lo que realmente ocurría, se trasladó hasta el lugar de autos una dotación de la Policía Nacional, quienes encontraron al autor de las agresiones atrincherado en su propia vivienda. De hecho, hubieron de requerir una orden judicial para poder derribar la puerta de la casa. Una vez obtenida esta, se adentraron en su interior en el que detectaron un fuerte olor a gas. Al parecer, Narciso Gordo había abierto la espita del butano con el ánimo de suicidarse, pero la intervención policial evitó que esto último ocurriera.

Una hoz y un cuchillo ensangrentados

En el interior del domicilio del carnicero hallarían una hoz y un cuchillo completamente ensangrentados, las armas empleadas en agredir tanto a sus vecinos como a la que hasta aquel momento era su compañera sentimental y un hijo de esta última. Se desplazaron la vivienda que ocupaban estos dos y allí encontraron los cuerpos sin vida de Carmen Ferrer Fernández, de 57 años, y su vástago Rafael Ferrer Fernández, de 31. Ambos se encontraban completamente desnudos y presentaban múltiples cuchilladas por todas las partes de sus respectivos cuerpos. La autopsia revelaría que ambos fallecerían como consecuencia de las heridas que presentaban, ya que se desa. ngrarían a raíz de las mismas.

El escenario del crimen era muy tétrico y truculento. Se hallaría sangre en prácticamente todas las estancias de la vivienda, principalmente sobre el colchón en el que se encontraban situados los cadáveres. Otro tanto ocurría con las paredes así como algunos muebles que había en la vivienda, entre ellos un armario situado en el dormitorio.

Tras ser detenido, Narciso Gordo, así como la joven pareja que había resultado herida a raíz de su estado, serían atendidos en el Hospital Gregorio Marañón de la capital de España. El asesino de la mujer y su hijo presentaba un fuerte golpe en la cabeza como consecuencia de la pelea que mantuvo con sus víctimas.

Desavenencias

La zona en la que tuvo lugar este doble crimen era una de las pobres y deprimidas de Madrid, en la que residían principalmente personas inmigrantes así como de etnia gitana, que ocupaban infraviviendas y chabolas que existían por aquel lugar. El vecindario manifestaría a los diversos medios de comunicación de aquel tiempo que las relaciones entre Narciso y Carmen pasaban por un mal momento, siendo muy frecuentes las discusiones entre la pareja, a pesar de que llevaban conviviendo muchos años juntos. De hecho, ocupaban una misma casa, que había sido subdividida por un tabique como consecuencia de sus malas relaciones, aunque se veían prácticamente todos los días, ya que debían acceder a la misma por el mismo patio.

Quienes conocían a Narciso Gordo Román, un antiguo carnicero que en los últimos tiempos se había entregado de pleno al mundo de la delincuencia, manifestaron que llevaba varios días barruntando acerca de su amante y su hijo diversos asuntos, llegando a comentarles que «Carmen y su hijo disfrutarán muy poco de su piso», en alusión a la vivienda de protección oficial que les había entregado recientemente el Ayuntamiento de Madrid. Aunque algunos no le hicieron caso a estas palabras, que escondían tras de sí una sólida amenaza que, desgraciadamente, terminaría materializándose de la peor forma posible.

Hacía escasamente un año, Narciso Gordo había protagonizado otro grave altercado con otro de los hijos de su amante, a quien dejó inútil en su brazo derecho después de propinarle una navajada. Además, debido a sus actividades delictivas, tanto de trilero como de carterista que desarrollaba entre Madrid y Navarra se había convertido en un conocido de la Policía, quien lo había detenido hasta en 25 ocasiones. Durante ese tiempo había dejado de lado su viejo oficio de carnicero, aunque conservaba las habilidades aprendidas en el transcurso del tiempo que ejerció su profesión.

40 años de cárcel

Acusado por la fiscalía de dos asesinatos, Narciso Gordo Román sería condenado a un total de 40 años de cárcel en marzo del año 1991 por la Audiencia Provincial de Madrid, 20 por cada una de sus dos víctimas. Asimismo, se veía en la obligación de satisfacer una fuerte suma compensatoria en concepto de responsabilidad civil a los demás hijos y hermanos de sus dos víctimas, aunque, como ocurre en la mayoría de estos casos, se declararía insolvente.

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Acerca de

Soy Antonio Cendán Fraga, periodista profesional desde hace ya tres décadas. He trabajado en las distintas parcelas de los más diversos medios de comunicación, entre ellas el mundo de los sucesos, un área que con el tiempo me ha resultado muy atractiva. De un tiempo a esta parte me estoy dedicando examinar aquellos sucesos más impactantes y que han dejado una profunda huella en nuestra historia reciente.

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