Historia de la Crónica Negra

Una pareja de jóvenes hermanos asesinados en Palencia por un vecino

Los hechos ocurrieron en la palentina Plaza de Cervantes

Las negligencias de la Administración, como se verá a continuación, pueden tener un resultado fatal e irremediable para los ciudadanos, quienes son los más perjudicados por su deficiente funcionamiento. Si los resortes administrativos hubiesen funcionado con toda seguridad no hubiese habido que lamentar un trágico episodio ocurrido en Palencia el 21 de enero del año 2000. Desde hacía bastante tiempo, un vecino del número 7 de la Plaza de Cervantes, Jesús López Gutiérrez, de 56 años de edad, venía protagonizando constantes altercados con el resto de la comunidad vecinal, hasta el extremo que se llevaba prácticamente mal con todos lo residentes del inmueble en el que habitaba. Calificado de huraño y extraño por quienes le conocían, los escándalos que montaba eran frecuentes, al igual que las amenazas que profería contra el resto de los moradores. Antes de perpetrar el doble crimen había sido denunciado por amenazas de muerte contra quienes serían sus víctimas y se había ordenado su ingreso en un centro psiquiátrico penitenciario por el periodo de dos años, condena que no llegó a cumplir por diversos fallos de custodia en la Administración de justicia. Es más,con fecha del 28 de diciembre de 1998 había solicitado el permiso de armas de fuego, que le sería concedido por la propia Guardia Civil el 13 de enero del año siguiente. Todo un incomprensible cúmulo de despropósitos que terminaría pagando muy caro la ciudadanía, con uno de los crímenes más horrorosos que se recuerdan en Palencia en los últimos tiempos.

Aquella fría tarde de enero del último año del siglo XX, Jesús López Gutiérrez, el temible y temeroso vecino de la Plaza de Cervantes tomó la escopeta de su propiedad y al observar que uno de sus vecinos, Lorenzo de Vega Pardo bajaba por las escaleras empuñó el arma y disparó sobre el joven, de 31 años, quien, malherido, terminaría falleciendo en el Hospital Río Carrión de la capital palentina. Posteriormente se dirigiría al domicilio de su primera víctima, en el tercer piso del inmueble -el asesino residía en el segundo-, y descerrajaría de un disparo la cerradura de la puerta, allando la morada para dar muerte de un disparo en el costado a la joven hermana de su primera víctima, Reyes, quien fallecería prácticamente en el acto, en total indefensión y con la sangre fría del criminal, quien sembraría el pánico entre el vecindario de esta céntrica plaza palentina.

Después de unos instantes de confusión y zozobra en el que corrieron todo tipo de comentarios, uno de los cuales hacía referencia a que el asesino había dado muerte a dos de sus hijos, la Policía se personó de inmediato en el lugar de los hechos para proceder a su detención. Jesús López, según testimonios presenciales, se encontraba plácidamente con su carabina repetidora esperando a los agentes, ante quienes no opuso resistencia de ningún tipo, siendo ingresado en el módulo de enfermería de la prisión provincial, aunque más tarde sería trasladado al centro psiquiátrico penitenciario de Alicantes en el que fue ingresado por un periodo de 38 años, según consta en la sentencia.

Estado, responsable civil subsidiario

Debido a los muchos errores que se habían cometido por parte de las diversas administraciones en relación a la conducta que presentaba el autor del doble crimen, Jesús López. los distintos entes judiciales considerarían probado que la responsabilidad civil del asesinato de los dos hermanos debía recaer sobre el propio Estado, aunque para ello tuviesen que andar todos los escalafones reglamentarios que requiere la propia Administración de Justicia en estos casos, los cuales por desgracia no funcionan con la celeridad que desean quienes recurren a ellos.

En primeira instancia se pronunciaría la propia Audiencia Provincial de Palencia, quien emitió un veredicto favorable en este sentido para la familia de las víctimas, aunque sería recurrido por la Abogacía del Estado ante la Audiencia Nacional, quien ratificaría la sentencia del organismo provincial en el año 2004. Pero no sería hasta diciembre del año 2008 cuando el Tribunal Supremo daría firmeza definitiva al mandato judicial emitido por las dos intancias anteriores. Consideraba este último que la concesión de la licencia de armas se había hecho sin antenerse a los informes que indicaban que el Jesús López Gutiérrez sufría una patología mental grave, concretamente un trastorno delirante crónico. De la misma forma, este sujeto había sido condenado al ingreso en un centro psiquiátrico por un periodo de dos años, que no llegaría a producirse, ya que constaban diligencias judiciales de que había amenazado de muerte con anterioridad a familiares de sus dos víctimas, además de ser condenado por un delito de lesiones.

Como se podrá observar detenidamente, se produjeron una serie de despropósitos, cuyo resultado jamás lo resarcirá ninguna sentencia. Si el autor del doble crimen hubiese ingresado en el centro adecuado cuando fue sentenciado, este desgraciado suceso jamás llegaría a producirse. Lo que ya resulta poco menos que incomprensible es que a este sujeto le concediesen un permiso de armas, habida cuenta de los problemas que mantenía con los vecinos, amén del grave trastorno psíquico que sufría. Cabe preguntarse porqué no se le hizo un test psicotécnico en condiciones para valorar si se encontraba en condiciones de poseer armas de fuego, para lo que no está capacitado todo el mundo. Desgraciadamente no sería el último caso y mucho nos tememos, y ojalá nos equivoquemos, que no será el último.

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