Asesinadas dos jóvenes de forma brutal en Cuenca (El doble crimen de Sergio Morante)

Las dos jóvenes asesinadas en una fotografía de FACEBOOK

No cabe ninguna duda que fue el triste y trágico culebrón del verano de 2015. Todo comenzaba el día 5 de agosto con la desaparición de jóvenes en Cuencia. Se trataba de Marina Okarynska y su amiga Laura del Hoyo. Se les había perdido la pista cuando la primera de elllas se dirigió a la casa de quien era su pareja, un muchacho de buen aspecto y aparentemente formal, que respondía al nombre de Sergio Morante, pero que ya había pasado por la cárcel, condenado por agresión sexual. Dadas las circunstancias de la desaparición de las muchachas, sus respectivas familia fueron presa de la desconfianza y sospecharon que algo grave podría haberles sucedido, aunque mantenían las esperanzas de que fuesen encontradas con vida. De hecho repartirían pasquinas por distintos puntos de la geografía española con la ilusión de que alguien pudiese dar alguna pista sobre su hipotético paradero.

Desgraciadamente los peores pronósticos se confirmarían a los seis días de la desaparición de ambas muchachas. El día 11 de agosto de 2015 un ciudadano daba cuenta de la aparición de dos cadáveres en las inmediaciones del río Huécar, en el municipio de Palomera, distante diez kilómetros de la capital conquense. Tanto las familias como la propia autopsia confirmaría que los cuerpos hallados pertenecían a Laura y Marina. Previamente al hallazgo de sus cadáveres, la familia de Sergio Morante había denunciado la desaparición de este último, quien había huido a Rumania, gracias la colaboración prestada por otro joven de origen rumano, Itsvan Horvarth.

Mientras Sergio Morante emprendía la huida, hasta llegar a la localidad rumana de Lugoj, por lo que sería preciso solicitar su extradición, la autopsia revelaba que las dos amigas habían sido brutalmente asesinadas, extranguladas con una cuerda. Sus cuerpos presentaban algo de corrosión a consecuencia de que habían sido embadurnados con cal por parte de su asesino, con el ánimo de dificultar las investigaciones. Su sepelio, que tendría lugar al día siguiente, sería una gran manifestación de duelo a la que acudirían varios miles de ciudadanos conquenses que querían expresar así su repulsa por tan execrable y cruel crimen.

Extradición de Morante

El peregrinaje del entonces presunto autor de aquel doble asesinato que tiñó de luto las vacaciones de los españoles en el añó 2015 terminaría pronto, siendo inmediatamente detenido por la policía del país de los Cárpatos a los pocos días de llegar. Como era de esperar, negó los cargos de los que se le acusaba, aunque el Estado español ya había emitido una orden internacional de extradición. A Rumanía llegó a bordo de un viejo SEAT Ibiza, cruzando por la frontera de Girona. En su declaración ante la corte de Justicia de Timisoara pidió no ser extraditado a territorio hispano por considerar que su vida correría peligro. Sin embargo, su petición quedaría en agua de borrajas debido a la existencia recíproca de un tratado bilateral entre ambos países.

Aunque siempre le había gustado presumir de su cuerpo atlético y de deportista, su llegada a los juzgados de Cuenca, no fue precisamente por la puerta grande. Allí le esperaba un buen número de ciudadanos que le increparon constantemente, llamándole asesino y otras lindezas, tal como él mismo le había expresado a un policía que lo custodió en el avión de regreso a España. Terminaba así su breve odisea en torno a un suceso que mantuvo viva la expectación de muchos españoles en aquel triste verano de 2015 en el que todavía resonaban los ecos de la fuerte crisis económica que sacudía al país.

48 años de cárcel

A pesar de que ya había entrado en vigor la Ley de prisión permanente revisable, el fiscal encargado del caso no consideró este hecho acreedor de la máxima condena que condena el ordenamiento jurídico español. Soliticó desde el principio y así lo mantendría durante todo el proceso una pena de 48 años de cárcel para Sergio Morante, a lo que se debían añadir otras accesorias así como debería enfrentarse a una responsabilidad civil superior al medio milón de euros en concepto de indemnización a las familias de ambas jóvenes. Además, quedaría de manifiesto su cruel actitud, al revelar diversas pruebas que el asesinato de la que había sido su pareja, Marina Okarynska, había obedecido a un plan premeditado. La muerte de su compañera, Laura del Hoyo obedeció exclusivamente al ánimo de eliminar cualquier testigo al perpetrar el primer crimen. Como si de un verdadero profesional se tratase.

El Jurado popular encargado de dirimir el caso consideraría por unanimidad culpable de dos delitos de asesinato a Sergio Morante en el transcurso de la vista oral que se celebró en el otoño de 2017. En la sentencia, hecha pública el 7 de noviembre del mismo año se condenó al asesino de Marina Okarynska y Laura del Hoyo a la pena de 48 años de cárcel y a hacer frente a una responsabilidad civil de 620.000 euros en concepto de indemnización a las familias de ambas jóvenes asesinadas. Por haber dado muerte a su ex-pareja se le imponía la pena máxima, 25 años de prisión, al ser considerado un delito de violencia de género, mientras que se rebajadaba en dos años la condena que debía cumplir por asesinar a Laura del Hoyo. Igualmente se le imponían otras penas accesorias, entre ellas la de destierro durante diez años, en los que no podría residir en Cuenca, contados a partir de su excarcelación definitiva. También deberá cumplir una orden de alejamiento de 500 metros de las familias de las víctimas durante el mismo periodo de tiempo.

Algunas personas que lo conocían como una personas agradable y encantadora. Quizás esas personas desconozcan, tal vez sin mal fe, que los psicópatas suelen tener un carácter engatusador y llegan a hacer las delicias de quienes les tratan. No obstante, no engañaba a nadie, pues su misma familia repudió su actitud y manifestó sus deseos de que fuese duramente castigado. Y es que al igual que los de su misma condición, tienen el defecto de no aprender de la experiencia. Tras una agresión sexual llegó un doble crimen que conmocionó a España entera. Es de esperar que en su larga estancia entre los muros de la cárcel en la que está internado aprenda que todo el mundo tiene derecho a la vida. Sería una buena lección.

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Acerca de

Soy Antonio Cendán Fraga, periodista profesional desde hace ya tres décadas. He trabajado en las distintas parcelas de los más diversos medios de comunicación, entre ellas el mundo de los sucesos, un área que con el tiempo me ha resultado muy atractiva. De un tiempo a esta parte me estoy dedicando examinar aquellos sucesos más impactantes y que han dejado una profunda huella en nuestra historia reciente.

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