Un asesino en serie viola y mata a cinco mujeres en Castellón

Joaquín Ferrándiz Ventura, el temible asesino de Castellón

No cabe duda alguna que hay energúmenos tan peligrosos que tan solo han nacido para matar, con un desprecio abominable sobre la vida de los demás. Este es el caso Joaquín Ferrándiz Ventura, un temeroso y cruel criminal, que en apenas catorce meses, entre el 2 de julio de 1995 y septiembre de 1996 asesinaría nada más y nada menos que a cinco mujeres en la provincia de Castellón, aunque pudieron haber sido más, debido a que hubo algunos crímenes que quedaron sin exclarecer.

La oscura historia de Ferrándiz Ventura comienza ya en el año 1989 cuando violó a una joven que atropelló deliberamente con su automóvil. La invitó a subirse a su vehículo, además de ofrecerle sus disculpas. Sin embargo, en vez de llevarla al centro sanitario, tal y como le había prometido, la trasaladó a un descampado próximo al hospital, donde perpetraría esta violación. Aunque por este primer caso fue sentenciado a 14 años de cárcel, sus familiares y amigos iniciarían una campaña promoviendo su excarcelación, alegando la falsedad del hecho que le atribuían. Así, sería puesto en libertad en 1995, año en el que iniciaría su macabro deambular en el que asesinaría a cinco personas, aunque la cifra incluso podría elevarse hasta ocho.

Primer crimen

El primer asesinato del que se tiene constancia lo perpetraría el día 2 de julio de 1995. Su primera víctima fue la joven profesora de inglés, Sonia Rubio Arrufat, quien salía de madrugada de una discoteca con la intención de trasladarse andando desde el centro de diversión hasta su domicilio familiar, un apartamento que sus padres poseían en el municipio turístico de Benicasim. Pero para su desgracia la joven no llegaría nunca a su destino. Su paradero se convirtió en una gran incógnita durante varios meses, hasta que el 20 de noviembre su cuerpo sin vida sería descubierto por un automovilista, escondido entre unos arbustos en un paraje próximo a la carretera que une Benicasim y Oropesa del Mar. Tenía las manos atadas y la boca tapada con cinta aislante, un modus operandi que el sádico criminal repetiría posteriormente como si de un macabro ritual se tratase.

Otra de sus víctimas sería también una mujer joven de 22 años, Amelia Sandra García Costa, quien también fu vista por última vez a la salida de una discoteca castellonense en septiembre de 1996. Su cadáver aparecería en las mismas circunstancias y condiciones que había aparecido Sonia Rubio, por lo que los investigadores tenían claro que ambos crímenes podrían estar relacionados, aunque desconocían quien podría ser el autor de aquellas dos muertes que conmocionaban y preocupaban a toda la costa levantina española ante el eventual caso de que se encontrasen ante un asesino y violador en serie, tal y como quedaría demostrado posteriormente.

Alarma

A la vista de que las pesquisas practicadas por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no daban resultado, sintiéndose plenamente a sus anchas, Ferrándiz Ventura intentaría de nuevo en febrero de 1998 repetir el modus operandi, que hasta se momento le había dado resultados satisfactorios para su macabra conducta. Sin embargo, en esta ocasión, una de sus víctimas le tomaría el número de la matrícula del vehículo que conducía. Es entonces cuando los agentes de la Guardia Civil ponen en marcha un dispositivo especial con el ánimo de darle caza, aunque no será detenido hasta el día 29 de julio de ese mismo año. El preámbulo de su detención fue el accidente de tráfico sufrido por una mujer, que él mismo había provocado al desinflarle un neumático del automóvil en el que se había subido a la salida de un local nocturno de Castellón. Este hecho fue presenciado por un agente de la Guardia que lo detendría tres días más tarde en su puesto de trabajo.

Su detención causaría una gran sorpresa entre sus compañeros de trabajo, pues era un amable vendedor de seguros y nadie sospechaba que se encontrase detrás de la muerte de aquellas dos jóvenes que habían sido brutalmente asesinadas en la provincia de Castellón con algo más de 14 meses de diferencia. En su declaración ante la Guardia Civil admitió haberlas violado, aunque negó que fuese él quien les dio muerte. Durante un largo periodo de tiempo mantendría el suspense en torno a las otras cuatro muertes que todavía se encontraban por esclarcer. Finalmente, en octubre de 1998 confesaría ser el autor de esos cuatro asesinatos. Por el crimen de tres jóvenes que ejercían la prostitución y cuyos cuerpos habían sido hallados a principios de 1996 en las inmediaciones del río Mijares, en Vilarreal. Las víctimas de este triple crimen eran Natalia Archelos Olaria, de 24 años; Francisca Salas León, de la misma edad y Mercedes Vélez Ayala, de 18 años. A consecuencia de este último suceso permanecía detenido un camionero, a quien se le imputaba erróneamente este crimen.

«No le importaba matar»

Su compleja personalidad psicópatica sería analizada por diversos peritos, entre ellos reputados psiquiatras y psicólogos forenses, quien llegaron a la triste conclusión a aquel asesino convicto «no le importaba matar», que era perfectamente dueño de sus actos y que Joaquín Ferrándiz Ventura sufría un trastorno de la personalidad muy grave en el que se mezclaban rasgos psicopáticos, neuróticos y esquizoides, además de carecer de cualquier remordimiento sobre sus execrables actos, que tiñeron de luto a la provincia de Castellón en la segunda mitad de la década de los años noventa. De la misma manera, dedujeron que la forma de asesinar del despiadado y cruel psicópata era aprendida por alguien que se la había enseñado previamente, en este caso su compañero de celda, durante su primera estancia en prisión. Por si este no fuera suficiente, también se percataron ante el hecho de que estaban ante un criminal con un coeficiente intelectual ligeramente superior a la media, entre el grupo de personas que se podrían considerar inteligentes. Que lástima que no hubiese aprovechado esta cualidad en beneficio de la humanidad y no hacerlo precisamente en contra de la misma, ya que con ello tan solo llenó de dolor a muchas honradas y nobles familias de Castellón.

A finales de 1999 se celebró el juicio en contra de Joaquín Ferrándiz Ventura, quien optaría por no hablar en el transcurso de la vista oral que se celebro en diciembre de aquel año. El fiscal encargado del caso mantuvo un duro alegato en su contra, solicitando un total de 163 años de prisión por los crímenes que había cometido. Mientras, su abogada defensora, instaba a que recibiese tratatamiento en prisión para superar su psicopatía. Además, responsabilizaba de forma civil subsidiaria al Estado, por entender que no se habían tomado las precauciones oportunas una vez hubo abandonado la penitenciaría en la primera ocasión.

Finalmente, el tristemente célebre Joaquín Ferrándiz Ventura sería condenado a la pena de 69 años de prisión, que sería una excelente sanción si la tuviese que cumplir en su integridad. Sin embargo, la triste noticia viene dada por el hecho de que en julio de 2023 obtendrá la libertad condicional, al cumplir los 25 años en prisión que marcaba la legislación vigente en la época, cuando aún no se había establecido la prisión permanente revisable. Además, debería afrontar una responsabilidad civil millonaria, cifrada en 200 millones de pesetas de la época, algo más de 1,2 millones de euros actuales. Aunque se declaró al Estado responsable civil subsidiario, tras varios pleitos el Tribunal Supremo rechazó tal posibilidad, por lo que las familias, además de perder a sus seres queridos, no percibieron un solo céntimo por su injusta y abominable muerte, dada la insolvencia del sujeto en cuestión.

Este individuo, que todo indica que pronto recobrará la libertad, no sería díficil que reincidese en su abyecta y obscena conducta, tal y como se han demostrado en anteriores ocasiones con sujetos en parecidas circunstancias. No estaría demás, que el propio Estado protegiese a los ciudadanos de un elemento incapaz de vivir en sociedad, y que no sea la ciudadanía quien pague de nuevo sus fatales desmanes que tanta sangre y dolor han generado. Esto último es tan solo una apreciación personal, que nunca está demás. Como se encargaron de dejar claro los clásicos: «Mejor prevenir que curar«

Síguenos en nuestra página de Facebook cada día con nuevas historias

Acerca de

Soy Antonio Cendán Fraga, periodista profesional desde hace ya tres décadas. He trabajado en las distintas parcelas de los más diversos medios de comunicación, entre ellas el mundo de los sucesos, un área que con el tiempo me ha resultado muy atractiva. De un tiempo a esta parte me estoy dedicando examinar aquellos sucesos más impactantes y que han dejado una profunda huella en nuestra historia reciente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*